
La senadora Karen Castrejón, Trujillo, del Partido Verde presentó un Punto de Acuerdo para exhortar a la Secretaría de Relaciones Exteriores y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a que realicen o refuercen las acciones de coordinación con el Gobierno de Estados Unidos de América, para continuar la protección del lobo mexicano entre ambos países y evitar el retroceso de los avances del Plan de Recuperación del Lobo Mexicano, además de que se emita al Senado de la República un informe sobre la situación de la población de lobo mexicano en nuestro país.
Explicó que el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) es la subespecie de lobo gris más pequeña de Norteamérica, y se distribuía en ambientes relativamente húmedos y templados, preferentemente en los bosques templados y pastizales, donde tenían acceso a una mayor disponibilidad de presas.
La senadora ecologista lamentó que debido a acciones de protección de ganado en México y Estados Unidos, ambos países permitieron la cacería del lobo mexicano, el cual fue exterminado de vida libre alrededor de 1970 como resultado de estas campañas de erradicación. Agregó que para revertir el impacto negativo de estas acciones, fue necesario que ambos países integraran un comité de colaboración conjunta para la recuperación de las poblaciones silvestres.
Detalló que actualmente la estrategia de recuperación para el lobo mexicano consiste en establecer y mantener un mínimo de dos poblaciones resilientes y genéticamente diversas, distribuidas en áreas ecológica y geográficamente diversas dentro del área de distribución histórica de la subespecie en Estados Unidos y México, sin embargo, lamentó que en nuestro país la población de esta especie no ha crecido al ritmo esperado, ni está alcanzando los objetivos de abundancia, liberación y traslocación.
Agregó que el lobo mexicano hoy enfrenta una nueva amenaza, ya que el presidente de los Estados Unidos el pasado 4 de septiembre, emitió una orden ejecutiva con el objeto de ayudar a los ganaderos a combatir la depredación de ganado por parte del lobo mexicano.
Aseguró que con esta orden se ponen en riesgo los avances de la población de Lobo mexicano, tanto en territorio estadounidense como mexicano, por lo que aseguró que se debe prever un nuevo entorno a la protección del lobo mexicano y generar nuevas estrategias nacionales que protejan esta especie en nuestro territorio y promuevan su liberación y en su caso la traslocación.